
Guillermo Villaríos expone en su discurso la implementación del Poder de la palabra creativa como método eficaz para alcanzar el éxito (traduciéndolo en términos de economía, amor y salud), arguyendo que los fracasos y desaciertos en nuestras vidas tienen su origen en las palabras, en el carácter negativo y derrotista en nuestro hablar, entendiéndolo como origen y punto de partida de nuestro destino y sustentándolo en su propuesta del seguimiento de ocho pasos para cambiar positivamente el curso de nuestro destino cuya construcción depende únicamente de nosotros, al ser sus únicos artífices.
1. Las palabras
2. Programas Mentales
3. Pensamientos
4. Sentimientos
5. Actitudes
6. Hábitos
7. Carácter
8. Destino
“Dime como hablas y te diré para dónde vas. La repetición de las palabras forma en la mente subconsciente ideas, programas mentales, pensamientos, sistemas de creencia y paradigmas, que ante un estímulo proyectan en la mente consciente pensamientos, que son las imágenes y sonidos de los programas mentales. Los pensamientos generan sentimientos y animados por estos generan conductas, actitudes, comportamientos, y la repetición de estos últimos generan hábitos, y la sumatoria de estos hábitos genera el carácter que si es positivo conducirá directamente a un destino promisorio, pero si éste es negativo el destino se tornará incierto.”
Si bien es cierto que la actitud con la que asumamos nuestra vivencia es de vital importancia para nuestro bienestar integral (biopsicosocial) es importante igualmente tener conciencia de que existen ciertos factores que están fuera de nuestro alcance, los cuales influyen en el desarrollo y experiencias en nuestras vidas. El autor plantea que “nadie cambia a nadie” lo cual manifiesta una inconsistencia en su discurso, ya que el destino no estará determinado solamente por la tonalidad asertiva de las palabras, sino también por la influencia de las demás personas que constituyen nuestro entorno social. Lo que sí está a nuestro alcance es la manera como asumamos esas influencias, la manera como nos dejemos afectar por nuestro entorno social (entendiendo lo anterior como el cambio que el entorno social pueda generarnos y la manera como asumamos dicho cambio).
Por otra parte, si insistimos en afrontar las situaciones que nos generan conflicto arguyendo que el poder de la palabra puede remediar el asunto podemos estar incurriendo en una pérdida de la capacidad de análisis subjetivo y un distanciamiento de la realidad producto de la negación de las circunstancias desfavorables, lo cual puede derivarse en una psicopatología.
Resulta saludable asumir una actitud positiva frente a la vida, pero si permitimos que tal actitud gobierne y dirija nuestros pasos podemos estar perdiendo la capacidad de ver el fracaso como una posibilidad factible, y por tanto la capacidad para reaccionar y sobreponernos ante él, asumiéndolo más bien como una valiosa oportunidad para reflexionar sobre nuestro quehacer para adquirir la experiencia que necesitamos para la construcción del conocimiento.
1. Las palabras
2. Programas Mentales
3. Pensamientos
4. Sentimientos
5. Actitudes
6. Hábitos
7. Carácter
8. Destino
“Dime como hablas y te diré para dónde vas. La repetición de las palabras forma en la mente subconsciente ideas, programas mentales, pensamientos, sistemas de creencia y paradigmas, que ante un estímulo proyectan en la mente consciente pensamientos, que son las imágenes y sonidos de los programas mentales. Los pensamientos generan sentimientos y animados por estos generan conductas, actitudes, comportamientos, y la repetición de estos últimos generan hábitos, y la sumatoria de estos hábitos genera el carácter que si es positivo conducirá directamente a un destino promisorio, pero si éste es negativo el destino se tornará incierto.”
Si bien es cierto que la actitud con la que asumamos nuestra vivencia es de vital importancia para nuestro bienestar integral (biopsicosocial) es importante igualmente tener conciencia de que existen ciertos factores que están fuera de nuestro alcance, los cuales influyen en el desarrollo y experiencias en nuestras vidas. El autor plantea que “nadie cambia a nadie” lo cual manifiesta una inconsistencia en su discurso, ya que el destino no estará determinado solamente por la tonalidad asertiva de las palabras, sino también por la influencia de las demás personas que constituyen nuestro entorno social. Lo que sí está a nuestro alcance es la manera como asumamos esas influencias, la manera como nos dejemos afectar por nuestro entorno social (entendiendo lo anterior como el cambio que el entorno social pueda generarnos y la manera como asumamos dicho cambio).
Por otra parte, si insistimos en afrontar las situaciones que nos generan conflicto arguyendo que el poder de la palabra puede remediar el asunto podemos estar incurriendo en una pérdida de la capacidad de análisis subjetivo y un distanciamiento de la realidad producto de la negación de las circunstancias desfavorables, lo cual puede derivarse en una psicopatología.
Resulta saludable asumir una actitud positiva frente a la vida, pero si permitimos que tal actitud gobierne y dirija nuestros pasos podemos estar perdiendo la capacidad de ver el fracaso como una posibilidad factible, y por tanto la capacidad para reaccionar y sobreponernos ante él, asumiéndolo más bien como una valiosa oportunidad para reflexionar sobre nuestro quehacer para adquirir la experiencia que necesitamos para la construcción del conocimiento.


Jenny, comparto tu punto de vista. Es necesario estar atentos siempre a la posible derrota y tomar en cuenta los diferentes factores que si influyen en mi diario vivir para, por medio de una buena actitud, empezar con el proceso de desarrollo personal y de superación de obstáculos. Felicitaciones por tu artículo
ResponderEliminarJenny, muestras los dos posibles polos del poder de la palabra, el negativo y el positivo, y estoy totalmente deacuerdo en que el ambiente influye en alguna medida en el individuo, en su pensar y en su actuar, el problema, y en lo que difiere totalmente, es en el "individuo", el puede ser fràgil y dejarse cambiar por causas externas, o puede ser dominante, èsto sin querer decir que debe existir alguien a quien se manda, debe ser dominante, autentico, comprendiendo que toda esa informacion suministrada no es en su totalidad veridica y positiva, asi que tendrà que saber que le conviene de la sociedad y que es desechable de ella, que buen texto.
ResponderEliminarJenny, interesante bipolaridad propuesta en el sentido del poder de la palabra, es muy cierto, que el hombre se desenvuelve en esas factores tanto positivos como negativos que le rodean, entonces resulta muy importante interpretar la vida como ese concepto bipolar de lo bueno y lo malo, y he allí el filtrar lo conveniente para el propio individuo como lo nombraba anteriormente Angela, muy buen articulo
ResponderEliminarJenny analizando las cosas como tu lo haces deduzco que el individuo es dependiente directa o indirectamente del medio y de otras personas, planteamiento con el cual estoy totalmente dacuerdo ya que el autor no puede decir que "nadie cambia a nadie" ya que queriendo o no todos nos vemos influenciados por los demas (es mas hasta Villarios se pone el color de corbata que su esposa le sugiera)por esta razón apoyo cada vez mas el hecho de que el individuo construye su personalidad positiva o negativamente desde si mismo relacionado con el entorno q lo rodea.
ResponderEliminarBuen articulo!!