
Los avances tecnológicos han posibilitado el desarrollo de un cúmulo de conocimientos que en la actualidad nos permiten comprender y explicar el funcionamiento no sólo del mundo a nuestro alrededor sino también el de nuestro propio cuerpo, además de proporcionarnos las herramientas necesarias para manipular y alterar los mecanismos y fenómenos que rigen tal funcionamiento. Este hecho ha generado una amplia controversia en torno a la ética que debe implementarse en el desarrollo del conocimiento y aplicación de la ciencia y las repercusiones que su uso indiscriminado pueda generar sobre la vida en nuestro planeta.
Siendo condición natural y propia del ser humano la de trasladar y comunicar su interpretación de la realidad a través de las diferentes manifestaciones artísticas, es posible apreciar el desarrollo que de tal discusión (ética vs. ciencia) se ha planteado a través del séptimo arte, con la película de Ciencia ficción escrita y dirigida por Andrew Niccol, Gattaca, en la que plantea la posible discriminación que puede surgir entre quienes sean concebidos naturalmente (sujetos al carácter contingente del azar: taras genéticas, enfermedades cardiacas, obesidad, etc.) y entre quienes gracias a la intervención de las biotecnologías, sean diseñados con los mejores genes de la especie, dotados con increíble capacidad física e intelectual, conformando una nueva élite de seres superiores a los desde su nacimiento se les aseguran las mejores y más exitosas posiciones dentro de la sociedad. Sin embargo, el guionista y director nos señala que la perfección genética no es sinónimo de éxito, ya que algunos de los personajes dotados con esa “superioridad congénita” terminan convirtiéndose en asesinos -caso particular de mismo director de la agencia espacial -, y en suicidas, tal como el personaje que cede su identidad y proporciona sus genes al protagonista ayudándolo a hacer realidad su sueño de viajar al espacio exterior, ya que con su carácter imperfecto (concebido naturalmente) jamás lo hubiese logrado. (si el lector desea conocer mayores detalles de la Película Gattaca se sugiere visitar las páginas anexas en las Referencias)
Vemos pues en este filme cómo la voluntad férrea del hombre puede superar las expectativas y condicionamientos que la ciencia pueda señalar y la manera en que se pueden sortear las diversas condiciones desfavorables para alcanzar y hacer realidad nuestros sueños, aspiraciones, y metas. Si bien es cierto que el componente genético y por tanto el fisiológico pueden ser determinantes en la manera como nos desempeñemos en la sociedad, no debemos olvidar que también contamos con un componente psicológico que así mismo va a ser fundamental en el desarrollo y transcurso de nuestra existencia.
Por tanto se hace necesario insistir en una concepción integral del ser humano (biopsicosocialidad) que nos permita alcanzar una mayor eficiencia en nuestro ejercicio profesional al examinar los diferentes factores (tanto físicos como psicológicos) que puedan estar determinando el estado patológico de nuestros pacientes, mejorando significativamente los mecanismos de prevención y tratamiento de la enfermedad.
Rerefencias
http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=130&idNoticia=123405
http://www.oei.es/memoriasctsi/mesa2/m02p23.pdf
http://www.bioetica-debat.org/modules/news/article.php?storyid=120
Siendo condición natural y propia del ser humano la de trasladar y comunicar su interpretación de la realidad a través de las diferentes manifestaciones artísticas, es posible apreciar el desarrollo que de tal discusión (ética vs. ciencia) se ha planteado a través del séptimo arte, con la película de Ciencia ficción escrita y dirigida por Andrew Niccol, Gattaca, en la que plantea la posible discriminación que puede surgir entre quienes sean concebidos naturalmente (sujetos al carácter contingente del azar: taras genéticas, enfermedades cardiacas, obesidad, etc.) y entre quienes gracias a la intervención de las biotecnologías, sean diseñados con los mejores genes de la especie, dotados con increíble capacidad física e intelectual, conformando una nueva élite de seres superiores a los desde su nacimiento se les aseguran las mejores y más exitosas posiciones dentro de la sociedad. Sin embargo, el guionista y director nos señala que la perfección genética no es sinónimo de éxito, ya que algunos de los personajes dotados con esa “superioridad congénita” terminan convirtiéndose en asesinos -caso particular de mismo director de la agencia espacial -, y en suicidas, tal como el personaje que cede su identidad y proporciona sus genes al protagonista ayudándolo a hacer realidad su sueño de viajar al espacio exterior, ya que con su carácter imperfecto (concebido naturalmente) jamás lo hubiese logrado. (si el lector desea conocer mayores detalles de la Película Gattaca se sugiere visitar las páginas anexas en las Referencias)
Vemos pues en este filme cómo la voluntad férrea del hombre puede superar las expectativas y condicionamientos que la ciencia pueda señalar y la manera en que se pueden sortear las diversas condiciones desfavorables para alcanzar y hacer realidad nuestros sueños, aspiraciones, y metas. Si bien es cierto que el componente genético y por tanto el fisiológico pueden ser determinantes en la manera como nos desempeñemos en la sociedad, no debemos olvidar que también contamos con un componente psicológico que así mismo va a ser fundamental en el desarrollo y transcurso de nuestra existencia.
Por tanto se hace necesario insistir en una concepción integral del ser humano (biopsicosocialidad) que nos permita alcanzar una mayor eficiencia en nuestro ejercicio profesional al examinar los diferentes factores (tanto físicos como psicológicos) que puedan estar determinando el estado patológico de nuestros pacientes, mejorando significativamente los mecanismos de prevención y tratamiento de la enfermedad.
Rerefencias
http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=130&idNoticia=123405
http://www.oei.es/memoriasctsi/mesa2/m02p23.pdf
http://www.bioetica-debat.org/modules/news/article.php?storyid=120


